Me contradigo y acierto con lo que digo.
Me contagio de desdicha y desgano
Me encierro en lo profundo de ser mujer
Me pregunto mil veces que hacer, cuando existe una sola posibilidad.
Jamás existe el jamás, el nunca, el siempre o una sola posibilidad
Las posibilidades son circunstancias que se contruyen en la probabilidad de que hacer, cuando no se que camino seguir.
Y hablando de caminos..... ¿que camino escojo ahora? Para empezar, ¿de cúantos caminos estamos hablando? Y que tanta cosa! me decidí y tomé este. Camino por la vereda tropical con una piña colada en la mano, me río de los sinsabores y me relajo mientras un escultural negro me masajea mi "actual y momentaneo" robusto cuerpo (las comillas son porque me puse a dieta...decidi cerrar la boca). Y en eso que estoy disfrutando mis dos segundos de felicidad paradisiaca, me secuestran los sueños, las ganas y los ojos para ver lo lindo de la vida. Justo antes del hurto, me percato que es doña culpa vestida de negro satín y con un cigarro en la mano, la que viene a desgarrar mi fantasía de papel. La muy perra cree que nadie puede vivir sin ella, que es imprescindible y que su estela de viscosa niebla son el matiz perfecto para la autocompasión.
¿Y por que tener a la Doña de compañera? Yo no la invite, es más! ninguna femina la ha invitado a sus adentros, pero es tan patuda y siniestra que de las cosas más simples y menos pecaminosas emerge como enviada del mismo demonio. Primero te pregunta por qué: ¿por qué lo hiciste?, ¿por qué no pensaste antes?, ¿por qué fuiste así o asá, por qué, por qué y por que?....mil malditos por qué!!!. Luego de los mil porques, los toma con su baston y los esparce cual polvo de infamia en la cara, te deja ciega y sin saber como, ya estas en el suelo implorando perdón.
Perdón, sólo se le pide a Dios, dice la gente por ahí..... a veces los perdones no los necesita Dios, los necesitamos los que estamos aca en la tierra. Del perdón y sus múltiples imagenes no me voy a referir ahora.
Y tratando de ponerme los ojos, me levanto, y asumo que ..... asumo lo que tengo que asumir, sin chistar, sin reproches y con orgullo de ser mujer. Y sin más, la loca culpa toma su abrigo negro y satinado, y se escabulle, se pierde ...
Un día me gustaría seguirla, para ver donde se esconde, donde me espera y anticiparme a sus llegadas sigilosas y frías. Pero ¿para que dar impotancia a lo que no lo merece? Mejor me tomo un té con limón, buscó las palabras que llenan de vida mi vida y no escribo culposa de lo que me he culpado todo este culposo día, pero sin la carga de la culpa.
C ... castigadora
U ... última
L ... lapidaria
P ... pagana
A ... arrasadora
..... uffff .......
