La Pitbull sabe poco de todo lo que habla, no hay que creerle su parada de chica ruda y potrasaina sin riendas. Es arisca, de bromas pesadas y doble sentido, y poco comprendida por los canutos. Si alguien se diera el tiempo de domesticarla no le tomaría más de unos cuantos tequilas margarita, unos pamperos, una tortas y pastelería seca del Marriet y un par de chorillanas, pero por sobretodo tendría que hacer como que la escucha, no decirle que hacer, dejarla en su estupidez y buscarla porque ella no es de las que llama por teléfono. Si alguien pasa esa primera etapa, va conocer a la verdadera, la que deja de lado su estudio y en vía un mensaje para dar ánimos, la que llora al más mínimo toque de ternura, la que daría la vida por su perro, la que esta casi-ebria con un mojito en el cuerpo, la que es capaz de pagar la cuenta por que la amiga se sienta mejor, la que camina toda la avenida Alemania con un gorro en la cabeza para que nadie la vea, la que es capaz de recibir a una estúpida a las 12 de la noche con la peor de las caras y que no teme decir las cosas “terribles” a sus amigos, con tal de que no sigan haciendo el loco y sólo por cariño y afecto sincero.
Que siento no poder acompañarte presencialmente en este tramo cuesta arriba, antes de llegar por lo que por mucho tiempo has luchado, es quizás lo más sincero y cariñoso que puedes escuchar de mí. Se supone que al estar más cerca de la cima, el oxigeno es más escaso y se hace necesario un bastón para no tropezar con un bache del camino. Últimamente te he visto “apunada” pero recuerda que un dulce en el bolsillo y mirar hacia el cielo es lo mejor que puedes hacer para no perder el equilibrio.
Creo que eres una de las pocas de mis cercan@s que disfrutaría tanto como yo, estar sola en esta ciudad y caminar de Providencia hacia arriba, vitrineando y respirando smog porque es lo que te llena de vida. Esto de crear lazos de amistad sólidos te vuelve vulnerable y domesticable – como el zorro del Principito – y esto de tener amigas que vivan tan cerca de tu casa es peligroso cuando una de ellas decide cambiar de domicilio, porque la que se va quiere traerla a la casa más cercana, y la que se queda va a mirar la casa de la otra con cara de cordero degollado.
Si resumiera lo que encontré en ti amiga, diría que es sinceridad, cordura e infantilismo. Y en fin querida, escribí esto porque Santiago esta esperando que apruebes tu grado, y ya no estemos tan lejos.
Y en días como hoy extraño mucho no poder ir en pijama al YPF a tomar un café y desahogar el corazón.
Un abrazo, fuerza, aguante, risas, memoria de elefante y una Comisión del cielo es lo que espero para este tiempo final.
