Acerca de mí

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soy de todas partes porque mi alma es bohemia y patiperra.
mmmm, descripción?. Soy la que soy, somos los que somos "somos los gatos plomos". De naturaleza ñoña y demencial a ratos, pero con toques misticos de ternura y sensatez que asustan al cambiar de un minuto a otro. Me amo!!, y me sorprende que escriba que me ame, pero es verdad me amo locamente y haría hasta lo imposible por hacerme feliz!!

miércoles, 15 de abril de 2009

A casi dos meses

Despierto casi todas las mañanas, cansada de seguir maullando en la cama, y sin saber cómo, ni por qué, ni menos de dónde, aparece una sonrisa cierta y verdadera en mi rostro iluminado por el sol veraniego que no se quiere ir a descansar de esta capital lujuriosa, risueña y temblorosa.
Los días están tan luminosos, calurosos y frescos que no dan ganas de cambiar y renovar el closet; más bien, dan ganas de caminar descalza y aprisionar los rayos bajo la piel, sin embargo las hojas secas en el pavimento susurran que el otoño esta presente, pero mientras tanto quiero seguir viviendo como si fuera un día cualquiera de fines de febrero.
Los días que puedo quedarme en la parcela, disfruto de la piscina, de ir a mirar como crecen los animales que vieron la luz del amanecer hace menos de dos meses. También intento retomar mis malas costumbres de salir a caminar porque sí, o de rodar arriba de la bicicleta acompañada de 3 a 4 perros que corren como si el amor se les fuera de las manos.
Las pequeñas, de las que me he vuelto la mejor confidente, llegan preguntando mi nombre y contando lo que el día dejó con su pasar. Me hacen sentir una “mamadre”, como alguna vez escribió alguien con tanta dulzura y verdad por ahí. La compañía y preocupación de esta “nueva familia” me han hecho sentir que los días en que se escapan los sueños con los que llegue, son circunstancias que me van a permitir alcanzar el carácter y entereza que tanta falta me hacen.
Como bien anuncie, los lugares que a menudo frecuento se están empezando acordar de mí, ya no somos extraños, me siento más segura. Parece que el kiosquero sabe mis horarios de entrada y salida, y el Transantiago no es un lugar “tan” incomodo de abordar. Me río pensando en lo desconcertada que me sentía los primeros días, y de cuánto me anticipaba para ser la primera en bajar en la estación del metro que me correspondía, antes de que sonara el monstruoso tuuuuuuuuu.
Camino por avenida Providencia como si fuera la avenida Alemania de mi querido Temuco, y me complace ver las vitrinas de las tiendas con un letrero que dicen SALE. También disfruto a concho las terrazas llenas de personas degustando algún rico café o algo que satisfaga el cuerpo y el espíritu. En definitiva, me deleita que la ciudad este llena de vida, de tomar desayuno en alguna pastelería leyendo “La hora” o el “Publimetro”, o ver a la gente correr para subir a la micro, mientras yo camino a menos de un metro por minuto.
Quizás todos estos pequeños detalles no son nada para quien lee, pero para mí son “las pequeñas grandes cosas, que me llevan a triunfar” (SOPROLE, año de la cocoa). No necesito un cartón o una medalla de todos los logros que voy juntando en mis adentros, algunos de ellos son tan íntimos que ni siquiera me atrevo a contármelos a mí misma, otros son tan evidentes que los grito a los cuatro vientos. Pero a decir verdad – y es esto lo que quiero plasmar en mi blog - es que no quiero ser adulta sin darme cuenta como xuxa llegue hasta ahí, sin permitirme celebrar que cruce la calle sola, sin armar fiesta porque le saque las rueditas chicas a mi bicicleta; o sin hacerme un regalo por no llamar a los papás cuando en la práctica no me tratan como la niñita mimada que siempre he sido, y que sin querer queriendo quiero o necesito dejar de ser. Quiero llegar a ser grande sin olvidar que siempre en lo más profundo de mí, sigo siendo esa niña llena de sustos, que soy segura sólo para lo necesario, y lo demás lo enfrento con entereza y firmeza pero con su cuota justa de incertidumbre. Porque si fuera de otra forma, dejaría de ser la que siempre he sido, no me reconocería y me convertiría en lo que jamás he querido ser: UNA ADULTA QUE OLVIDO QUE FUE UNA NIÑA ALGUNA VEZ, UNA PERSONA QUE OLVIDO SU PASADO Y QUE NO PUEDE RECONSTRUIRSE PORQUE ABANDONO LO QUE LE PERMITIO LLEGAR HASTA DONDE LLEGO.